Los Naipes
Libro desencuadernado que leen las personas de cualquier condición
y estado y que podría ser registrado en el Índice de los
Prohibidos. Con esta curiosa definición un dramático,
en una enciclopedia castellana del año 1674, se refería
al inofensivo mazo de naipes. El estilo de esta apreciación refleja
el espíritu del siglo XVII, y la desconfianza que entonces inspiraban
todos los juegos en los que intervenía la casualidad. Sin embargo,
prescindiendo de toda consideración moral sobre los diversos
juegos, debemos indicar que los naipes no merecen semejante desaprobación.
De hecho, su iconografía, sus figuras, especialmente en las barajas
antiguas, representan una concepción filosófica de la
vida, si bien simplista y popular, que puede interesar tanto desde el
punto de vista psicológico como artístico. Y esto lo veremos
repasando brevemente la historia de la baraja.
Su origen es incierto aun cuando existan muchas hipótesis atractivas.
La opinión difundida es la de que las barajas nacieron en la
India, como simplificación del ajedrez- también de Oriente.
La semejanza entre el juego de naipes y el de ajedrez es evidente: en
el primero, cuenta mas la suerte; y en el segundo, la habilidad del
jugador. Pero tanto en el uno como en el otro los adversarios se enfrentan
como si se tratase de ejércitos en orden de batalla. El rey,
la reina, los alfiles –que son las principales figuras del ajedrez-,
corresponden a las figuras más importantes de los naipes. Los
peones, que representan a los soldados, tiene la misma función
que las cartas menores en las barajas.
En lugar del caballo ( simbolizado por el caballero) y de la torre (
de la fortaleza, del castillo), en las barajas existe el as que, según
los entendidos, representa la bandera o estandarte del regimiento.
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